A final de junio, 1970 mandaron el barco de mi marido hasta final de septiembre para hacer la linea Barcelona Mallorca. A los cuatro días de estar el allí me dijo que había alquilado un piso que me fuera para allá con los niños.Y así lo hice, cuando llegamos cogimos un taxi dirección a la casa, era un edificio muy alto estaba enclavado al final del Paseo Nacional, una particular donde para acceder a él había que abrir
una gran cancela.
El piso era grande muy bien decorado y bien amueblado, no le faltaba un detalle. Cuando nos asomamos a la terraza yo me quede atónita pues esta daba a los baños de San Sebastian y su piscina estaba llena de señoras con las domingas al aire, yo en mis veintisiete años no lo había visto nunca,y le dije a mi marido !ya tu no sales de aquí!y así fue el día que descansaba no se movía de la terraza.
Yo alucinaba por esas avenidas,pues aunque estaba acostumbrada a Madrid me parecía mas grande Barcelona,mi suegro estaba con nosotros tres días una semana si y otra no cuando llegaba su barco, esos días desde por la mañana nos llevaba a ver todas las cosas mas interesantes, recuerdo la primera vez que nos llevo al parque de la Ciudadela, le digo a mi hijo el mayor !di que tu tienes cuatro años y así no pagas! el señor me pregunta ¿que edad tiene este? le digo !cuatro años! y va el chico y dice !mentira ,tengo cinco!, al señor le hizo tanta gracia su honradez, que no nos cobro,!y eso que era catalán!.
Allí se me quito el miedo a las tormentas porque no las he visto mas grandes,esa fuente que aquí veis me he pasado muchas noches extaciada contemplándola, es preciosa, me gustaba pasear por la Rambla, entonces se podía sin miedo alguno.
Cuando me quedaba poco para marchar le dije a mi marido que yo no me iba sin conocer el barrio chino ,pero el me dijo que no ,así que se lo dije a mi suegro, y el pobre que era un pan bendito no se negó, así que deje a los niños con la señora del portero y me fui !ay madre mía ,pilinguis que podían ser mi abuela! yo le decía a mi suegro! estas criaturas no podían estar en sus casas sentadas en una mesa estufa haciendo punto!, cuando alguno empezó a mirarme salimos de allí como el canelo, pues habría sido comprometido, pero salí del capricho.
Cuando se lo dije a mi marido le armo la bulla al padre y a mi me dijo que estaba loca que no parecía que tenia veintisiete años,pero yo ya lo había visto,y podría contárselo a mis gentes cuando llegara.
Barcelona, precioso ,pero cuando llegaba el tren por la segunda aguada
respire tranquila !por fin en Cadiz! lo mas grande estaba allí !mi madre de mi alma,!!que ganas tenia de abrazarla!.
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