
Le tenia un cariño especial a esta danza,la bailaba descalza,y me encantaba sentir bajo mis pies descalzosla madera del escenario y mientras lo hacia,
creia ser una princesa escapada de un cuento de las mil y una noche.
Fueron unos años tan felices que me gusta recordarlos.
Luego lo heredo mi sobrina (mi niña Pepi) es la preciosidad de la izquierda,esta en un baile de disfraces, en la residencia de Fernando Aramburu,y yo muy orgullosa de que lo tubiese ella.Cuando la veia me parecia estar viviendo de nuevo mi niñez aunque ella era mas bonita,creo que tambien le gustara verse en mi blog conmigo.
hasta la proxima chaito.

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